El secreto nazi de Otto Frank
EL PADRE de Ana Frank jugó a dos bandas. Se hizo pasar por ario, despidió a una secretaria judía y tras la guerra protegió al nazi que, según desvela el libro La vida oculta de Otto Frank, fue el verdadero delator que confió a la Gestapo el escondite donde él y su familia se ocultaban en Amsterdam. En el pequeño anexo de una elegante vivienda de una de las mejores calles de Amsterdam, Otto Frank le leía un dictado de inglés a Peter van Pels, el hijo adolescente de una familia amiga. Con su habitual tono de voz, muy quedo, el hombre regañaba suavemente al muchacho: «¡Pero hombre, Peter! En inglés, la palabra double se escribe con una sola b». De repente, Otto se dio cuenta de que había alguien más en la habitación. Elevó los ojos y comprobó que un agente de la Gestapo le apuntaba con una pistola. Dos policías se llevaron a rastras a su mujer, Edith, y a sus dos hijas, Margot y Ana, junto con los tres amigos que durante dos años habían permanecido escondidos con ellos en el anex...