BOLIVAR AL SABER QUE NO VIVIRIA PARA IR A EUROPA; ESCRIBE SU ULTIMA CARTA
El 6 de diciembre de 1830 una leve mejoría en su estado de salud permitió al Libertador incorporarse de su lecho, tomar una sopa de sagú y escribir unas cartas; en el horizonte se veía el mar de Santa Marta mientras el raudo vuelo de las gaviotas se perdía entre las espumas de las olas La plebe bogotana que siguió a Carbonell y recibió con arcos de triunfo a los españoles de la reconquista y a las tropas patriotas despidió en la mañana gris del 8 de mayo de 1830 al Libertador Simón Bolívar a los gritos de: ¡Muera Longaniza! Fue un baldón que marcó para siempre a una ciudad capaz de grandes sacrificios y también de las más viles traiciones. Ese día Bolívar dejó para siempre el altiplano y tomó rumbo Magdalena abajo. Atrás quedó Manuelita Sáenz, su “adorable loca”, haciendo frente a las hienas que querían destrozar la memoria de su amado. Al llegar a Guaduas el Libertador escribe la última carta a Manuelita. La enfermedad, la decepción, el cansancio y la t...