LA MUERTE DE EZEQUIEL ZAMORA, CONTADA POR SU UNICO TESTIGO OCULAR
En su «Defensa de la Causa Liberal», editada en el año de 1894 en la Imprenta de Lahure en París y como anticipación de unas Memorias que no llegó a concluir, el General Antonio Guzmán Blanco relató el episodio de la muerte del General Ezequiel Zamora, en el sitio de San Carlos de Cojedes, el lo de enero de 1860. Guzmán Blanco asegura que quiere dejar consignados sus recuerdos pues no hay «ni puede haber documentación y que se difunden por la prensa muchas ideas inexactas» y agrega que su testimonio es el único valedero «único que puede existir, pues soy el solo testigo ocular que queda, ya que el General Piña, coriano, de Sabanas Altas o Cumarebo, ha dejado de existir». Dice Guzmán Blanco en una parte de su relato: «Allí estuvo Zamora organizando y distribuyendo mejor las guerrillas, y enseñando a los soldados, el cómo debían pelear con más ventaja; y, sobre todo, cómo habían de lanzar, los de la guerrilla del frente, un pequeño objeto con una tenue púa, a veces un alfiler o una aguja...