Ahora que Wikilkeaks ha desnudado las contradicciones o inexactitudes de la información diplomática de Estados Unidos, vale la pena recordar (un poco más de 50 años después), la visita a Venezuela del vicepresidente Richard Nixon. Obviamente, todo se debió a una falta absoluta de percepción del clima político prevaleciente en nuestro país, luego de la caída del general Pérez Jiménez.
El malestar con Estados Unidos no sólo era asunto de los venezolanos. Algo que agravó la situación fue el hecho de que en las ciudades que precedieron la visita a Caracas, como Lima, las manifestaciones populares habían sido violentas. De modo que a la carga venezolana, se añadían las noticias de lo que venía sucediendo. Estados Unidos en lugar de reconocer que el momento no era indicado, persistió en completar la gira del astuto político.
Ardió Troya, el martes 13 de mayo de 1958, al atravesar la avenida Sucre el automóvil del vicepresidente fue asaltado con tal saña que Nixon por poco perece en Caracas. No resultó muerto de milagro, como él lo relató en su libro Seis crisis.Allí está su testimonio, la descripción patética de cómo había estado tan cerca de la muerte.
Entre tanto, y con gran rapidez, el Pentágono había preparado una operación militar para rescatarlo. Venezuela estuvo muy cerca de ser invadida por los “marines”. La visita del vicepresidente fue una de las más inexplicables temeridades de la política norteamericana, y una demostración de lo mal informados que estaban sus organismos de inteligencia sobre la situación de Venezuela, y de América Latina, en general.
Richard Nixon era un gran político y un hombre de coraje. Pero sobretodo, era orgulloso y no cabía en su talante suspender una visita por simple temor. Quizás pensó que afectaría su carrera y su aspiración de llegar a la Casa Blanca como sustituto del general Eisenhower. Ahora hace medio siglo, en noviembre de 1960, Nixon fue derrotado por John F. Kennedy en su primer intento de conquistar la Casa Blanca. Después logró su ambición, pero cayó por un episodio más o menos parecido a la Operación Wikileaks.