

El 30 de junio de este año
se cumplienon 90 años de este asesinato que mezcla el sexo, la política y mil
pasiones bajas. Hay cierto prurito al tocar el tema porque no sólo está
involucrada la horda cháchara, sino tal vez porque salpica también a algunas
familias "bien" (o más bien con buena ubicación social). Lo menciono
porque cuando le conté la historia a mi amigo Juan José Obando, éste quedó
impresionado por la trama que parece salida de guiones de Hollywood: amores despechados,
aspiraciones políticas, odios inveterados, suicidios de damiselas, cárceles,
torturas, muertes y desapariciones.
Al amigo Juan José dedico
este artículo, a ver si se anima y elucubra algo sobre el tema. También a
Jesús, el librero, a su esposa Penélope y a Naiffer que mostraron interés
cuando les conté el caso y desean conocer un poco más.
Cuando uno lee con
detenimiento la historia y la literatura de Venezuela, este caso surge aquí y
allá, siempre cubierto por un aura de misterio. Por ejemplo, la bien ambientada
novelaRocanegras -aquí- (Ediciones B, Caracas, 2007) de Fedosy Santaella, se desarrolla
en esos días, siendo la pieza clave Vito Modestro Franklin, Duque de Rocanegras
y Príncipe de Austrasia, la última persona con quien se vio en público en
Vicepresidente en el Teatro Olimpia (para ver el blog del Duque que mantiene
Fedosy, ingresar por aquí). También Arturo Uslar Pietri, en Oficio de Difuntos
(aquí) -con las debidas licencias literarias-, dedica un capítulo a este
hecho.... Pero la realidad supera a la ficción.
Seguiremos la narración que
hace Domingo Alberto Rangel (de feliz memoria), en su obra Gómez, el amo del
poder(Vadell Hermanos, Valencia, 1975 -ha sido reeditado recientemente por
Editorial Libros Marcados), y completaremos con otros textos. El caso lo merece
y, como el cuento es largo, lo haré en varias entregas.
Primero presentaremos a la
víctima y a los parientes que lo acompañaban en la lucha dinástica en palabras
del Dr. Rangel, pero antes debemos ubicarnos en el tiempo. Los hechos comienzan
a desarrollarse un par de años antes, en 1921,durante una grave enfermedad de Juan
Vicente Gómez, a raíz de la cual surgen las aspiraciones sucesorales de dos
ramas de la familia "reinante". Por un lado la vieja guardia familiar
integrada por los hermanos y primos del tirano, y por el otro "los
muchachos", cuya cabeza era José Vicente Gómez Bello (Vicentico, para los
íntimos), hijo de Dionisia Bello, Segundo Vicepresidente de la República e
Inspector del Ejército. El problema dinástico ocupará casi toda la década de
los 20, desde la enfermedad del Bagre, hasta la caída en desgracia de Vicentico,
presionado por los apetitos políticos de su mujer, Josefina Revenga Sosa.
Veamos:
Juancho (Juan Crisóstomo
Gómez 1860-1923) es un hombre inofensivo. Segundón acostumbrado a obedecer a
sus hermano mayor y a temer al primo Eustoquio, su personalidad cobra
dimensiones ambientales. Entre los Gómez, Juancho hace lo que el clan decida.
Pero no es un sujeto absolutamente despojado de ambiciones. El mando que ejerce
en Caracas desde 1914, lo ha habituado a aspirar. La ciudad es frívola y como
Juan Vicente no reside en ella es al gobernador a quien se le deparan los
halagos, las adulaciones y las complacencias. La sociedad tradicional de
Caracas, con recuerdos de la Independencia hacinados en el baúl de la familia,
abre para Juancho sus puertas y descorre sus amabilidades. Juancho es el hombre
para los banquetes y los agasajos. Él si se sienta a la mesa de los linajes más
opulentos de la ciudad. Boulton, Blohm, Llamozas, Tovar, apellidos que dominan
desde la época de Bolívar o han incorporados sus fortunas al caudal de los años
posteriores, rodean con sus finuras a este hijo del Táchira, un poco más
maleable que el híspido Juan Vicente acantonado en esa caliente aldea que es
Maracay...
(...) La personalidad de
Juancho resuelve en Caracas sus ambivalencias. Tenía el hermano de Juan Vicente
una homosexualidad que necesitaba, habiendo nacido en medio campesino, de las
compensaciones que proporcionan los valores viriles. La familia en que nació y
las tareas y exigencias de aquel mundo de La Mulera le impusieron el cultivo
del machismo (...) era un contexto social y personal que contrarrestaba la
tendencia a la homosexualidad empotrándola en la pared forzosa del culto a la
virilidad. Juancho tuvo que recargar su personalidad de una aspereza agresiva
porque sólo así sobrevivía en las condiciones de su medio y de su gente.Pues
bien, Juancho descubrió su yo más íntimo, salió del closet, y se soltó el moño
en Caracas; un poco viejo para la gracia, creo, porque ya sobrepasaba la
cincuentena cuando fue nombrado Gobernador del Distrito Federal y 60 cuando lo
asesinaron ...pero no se convirtió en loca peluquera:
(...) La Caracas de las
tentaciones y de las ambigüedades fue derribando la pared. Y el homosexual pudo
aparecer en él sin estorbar al bronco machetero. En sujetos de tendencias
contenidas hacia la homosexualidad, los rasgos viriles no se extinguen ni aun
cuando la condición más íntima brota a la superficie. (...) Juancho desató su
pasión por los varones en la Caracas donde más de un muchacho podía complacer a
quien siendo Gobernador y símbolo del Poder en la ciudad ofrecía jugosa
compensación. Quien satisfacía la pasión oculta de don Juancho, suministrándole
sagaletones bien escogidos, era Isaías Barrientos, ecónomo de Miraflores,
residencia del Gobernador.
Ahora debemos recordar un
nuevo nombre clave. El capitán Isaías Barrientos es uno de los protagonistas de
la noche fatal. Era gay, sí, pero marica de pelo en pecho, a mucha honra. Su
reciedumbre la demostró en su hora menguada. Ya llegaremos a él.
Otro personaje importante en
esta trama. Se trata de Eustoquio Gómez (1868-1935), personaje temible por su
ferocidad.; primo del Benemérito Juan Vicente y de Juancho. Nos dice Domingo
Alberto:

Ahora Eustoquio tiene una
satrapía personal exclusiva en el Estado Táchira. Desde 1914 es el Presidente
de ese Estado. Gómez lo envía a la región natal precisamente impulsado por la
admiración y el temor. (...) Se requiere un hombre implacable como es
Eustoquio. Pero el primo podría crearse un feudo propio allí, cimentado en la
autoridad absolutista. Nadie sabe a dónde llegará Eustoquio cuando la
"ventolera" de las ambiciones gane su cabeza. Entre el temor y la
necesidad Juan Vicente Gómez opta por la última...Atropellos sin par cometió
esta fiera en San Cristóbal, de las que no se libró ni Gonzalo Gómez, hijo del
Bagre. Según el Dr. Rangel:
(...) Quince mil tachirenses
abandonan su suelo nativo, echados por los genízaros que derriban puertas,
apresan, arrasan sementeras y sepultan en las mazmorras a los sospechosos. El
Táchira queda limpio de enemigos en aquel genocidio. El terror paraliza los
ánimos. Nadie puede moverse porque el puño de plomo de Eustoquio caerá sobre el
desdichado hasta estampillarlo en el suelo. La arbitrariedad viene como salsa
sobre el reinado genocida...
Pero aquella arbitrariedad
de feudo conquistado pone en Eustoquio los afanes de una autonomía peligrosa.
Como en el Táchira no hay voluntad que discrepe de la suya, ni poder que lo
desafíe, ni peligro que lo circunde, el primo cultiva la pasión del albaceazgo
sin restricciones....
Se preguntarán qué tiene que ver esta fiera con Juancho,
que era un personaje sociable e inofensivo. Volvamos a la enfermedad de Juan
Vicente en 1921 y terminemos el capítulo de hoy:

CONTINUARÁ: Ver Capitulo II
"El General Gómez,
visiblemente afectado, presencia en el Cementerio General del Sur los funerales
de su hermano Juancho, acompañado de sus hijos José Vicente, Gonzalo y
Florencio Gómez. Lo rodean además, Tomás Bueno, Caracciolo Parra Picón, Francisco
Baptista Galindo, Enrique Urdaneta Maya, Efraín Gómez, Antonio Martínez
Machado, Antonio Pimentel, Adolfo Bueno, Anito Gutiérrez, Pérez Luna, un señor
de apellido Pérez y el cura, como solía identificar Gómez a este último".
(Luis Cordero Velásquez. Gómez y las fuerzas vivas