Marita Lorenz, la espía que no pudo matar a Fidel y amante de Marcos Pérez Jiménez tuvo un tiempo de fama en los años setenta y ochenta, gracias a dos libros que publicó. Pero hoy, a los 77 años, languidece en un ancianato en Nueva York. Mientras tanto, su hija Mónica anda por allí, buscando su lugar en el mundo...
La historia de Marita dice tanto sobre lo que una persona puede llegar a hacer sugestionada por las agencias de espionaje o por buscar la aventura y vivir la vida siempre en el borde. En la fotografía, la espía Marita Lorenz junto a Fidel Castro.
Les hablaré de Marita Lorenz... la espía que supuestamente amó a Fidel Castro y también a Marcos Pérez Jiménez. Ella era una agente de la CIA y uno se pregunta: ¿Qué lleva a una espía a acostarse con un marxista y con un nacionalista si ambas cosas son diametralmente opuestas?
_Bueno, eso no tiene nada que ver _diría Marita.
Y tiene razón. La cama, al igual que la sepultura, son las dos cosas que siempre terminan por igualar todo en este mundo.
Marita Lorenz nació en 1939, en Bremen, Alemania. En 1945, terminada la Segunda Guerra Mundial, ella y su familia fueron confinadas por los aliados a un campo de concentración. Dos años después, con sólo siete años, fue violada por un soldado estadounidense en ese campo de concentración.

Es entonces cuando la CIA la convence de trabajar para ellos. La misión: Matar a Fidel Castro. El plan era sencillo: Llegaría a La Habana fingiendo que logró salir clandestinamente de Estados Unidos y le diría a Fidel que aún lo amaba. Pero en su maleta llevaría una ampolla de un poderoso veneno.
Fidel la recibió en el Palacio de Gobierno. Al verla, el comandante le preguntó:
_ ¿Has venido a matarme?
Ella, desconcertada ante la pregunta respondió, nerviosa:
_ Sí.
Fidel le pone una pistola en la mano y le dice:
_ Toma, haz lo que viniste a hacer.
_ No puedo _le dijo Marita mientras le devolvía la pistola.
Fidel le respondió:
_ Vete Marita. Sal de Cuba y no regreses más.
Un año más tarde, en 1961, Marita conoce en Nueva York al ex presidente de Venezuela, Marcos Pérez Jiménez y se hacen amantes. Nunca se supo si fue un plan de la CIA para vigilar de cerca a Pérez Jiménez que estaba en negociaciones con otros gobiernos para retomar el poder en Venezuela o si de verdad se enamoraron.
Pérez Jiménez nunca quiso hablar de Marita Lorenz. Pero ella si tuvo a la niña que él le engendró. Le puso por nombre Mónica.
Marita Lorenz, la espía que no pudo matar a Fidel y amante de Marcos Pérez Jiménez tuvo un tiempo de fama en los años setenta y ochenta, gracias a dos libros que publicó. Pero hoy, a los 77 años, languidece en un ancianato en Nueva York. Mientras tanto, su hija Mónica anda por allí, buscando su lugar en el mundo...

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